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Las causas internacionales

Si se desea dar los medios para comprender bien el fenómeno de la emigración valesana, conviene entonces buscar las causas de una parte y de la otra del proceso: en el país de partida como en el de llegada.
Si se desea dar los medios para comprender bien el fenómeno de la emigración valesana, conviene entonces buscar las causas de una parte y de la otra del proceso: en el país de partida como en el de llegada.

Olvidar esta necesidad hace correr el riesgo del etnocentrismo, es decir de considerar la cuestión nada más que del ángulo subjetivo desde el que se habla y según los valores e ideologías propias de la sociedad a la que se pertenece. Por ejemplo, hoy que el Valais devino en tierra de inmigración, hay una fuerte tendencia a olvidar que los inmigrantes que vienen actualmente han dejado detrás suyo a sus allegados y a situaciones difíciles, a menudo en un contexto de guerra.

Tratándose de la emigración militar dentro del cuadro del servicio extranjero valesano hasta el siglo XIX, es obvio que la guerra constituía su objetivo directo y oficial. En tanto que tratándose de la emigración de la población, por el contrario, si no está en el mismo corazón del proyecto y de los motivos de los emigrantes queda sin embargo omnipresente en todos los territorios que las Valesanas y los Valesanos van a ser llamados a poblar en gran número durante el siglo XIX. Es en efecto frecuente en un contexto de guerras y de guerras de invasión, que se despliega la emigración valesana, como en otros lados aquella de otros cantones y de países vecinos. Con la esperanza de encontrar un porvenir mejor, una gran cantidad de habitantes del Valais van a dejar así un país que no está en guerra para participar al esfuerzo de la guerra interna de los Estados que los « invitan ». Esta participación que se hará a veces también por las armas, tiene como fin principal la colonización de territorios cuyos habitantes indígenas están en vía de ser expulsados o han sido expulsados recientemente.

Con la emigración de población, no se trata más de proveer una fuerza de combate pero sí una fuerza de trabajo a las economías de los países de inmigración. Entre estos aquí, hay que distinguir a los que cuando llegaron los colonos valesanos, están aún bajo administración colonial de la metrópolis, como Brasil y Argelia, de esos que están bajo control de Estados recién independizados como los Estados Unidos, y sobretodo Chile y Argentina. En este último país, la premisa oficial que preside a la política de población es « gobernar es poblar ». La población sin embargo no debe hacerse de manera aleatoria, ya que el reto del poder de turno es imponer una supremacía blanca, los colonos europeos – y del Norte preferentemente – siendo considerados más aptos por naturaleza a llevar bien la empresa de « civilización » y el proyecto de desarrollo económico de las élites locales que son ellas mismas descendientes de los primeros colonos españoles. La realización de estos proyectos tuvo por condición la posibilidad de las guerras contra los pueblos amerindios, cuya violencia toma en ciertos casos la amplitud de una exterminación. En Chile, esta guerra de conquista territorial es designada por sus promotores como un proyecto de « pacificación ». En el Brasil una de los requisitos a cumplir era el de ser católicos. En todos los casos, las políticas de población aparecen como la continuación de la guerra por otros medios

Entonces es reductor oponer, como se hace a menudo en el Valais, como tierra de emigración a los países de ultramar que serán destinados a la inmigración, porque estos últimos no pudieron devenir en tierras de inmigración más que al precio de una emigración forzada, en el interior mismo de los Nuevos Estados de toda una franja de la población. El hecho es que los colonos valesanos, sea cual fuere la suerte que les fue rereservada, han sido, a veces sin saberlo, llamados a participar en esas empresas de conquista territorial. Ciertos descendientes de las poblaciones indígenas piden todavía hoy justicia y reparación. Entonces hay que ser cautelosos, cuando se relata estos hechos, de no reiterar con las palabras la violencia de los actos, y de no confundir « Nuevo Mundo » con nuevos Estados, « desierto » con territorios mapuche, o « pacificación » con guerra. Retomar por su cuenta esta terminología vuelve a escribir la historia de la emigración bajo el modo de l a epopeya colonial.

Considerando este episodio migratorio sólo desde el ángulo de la emigración, se prohíbe también ver los puntos de comparación posibles entre la situación de los países de inmigración et la del Valais. Tods las proporciones territoriales aparte, países tales como Argentina y Chile tienen en común con el Valais en la segunda mitad del siglo XIX, de estar bajo contro lde Estados en vías de constitución, los que desarrollan un proyecto agrícola que consiste en hacer productivas a tierras infértiles, para cumplir los objetivos comerciales de exportación bajo el contexto de una economía capitalista emergente. En cada país existe una pobreza importante, aunque en la lógica de las relaciones coloniales, el Valais tenga el privilegio de estar situado del « lado bueno » del mundo. Una visión unilateral impide también rendir justicia q los numerosos emigrados valesanos que fueron instrumentalizados, de una parte y de la otra de su periplo migratorio, a quienes les prometieron tierras agrícolas y beneficios tan infinitos como lejanos, pero que se encontraron en las primeras líneas de una guerra que no decía su nombre, antes de ir a unirse a los rangos de proletariado urbano o periférico en vías de constitución, a los lados de los obreros argentinos. Las fuentes que esta gente han legado a la historia son pocas, casi inexistentes. Frente a estas páginas negras, es grande la tendencia a concentrarse en las historias exitosas, en armonía con los valores de nuestras sociedades occidentales, susceptibles de ser recuperados a favor de políticas de memoria e identidad actuales.

Así como fue el caso del servicio en el extranjero, la emigración de población que ha cambiado la vida de varios miles de valesanos aparece también como un instrumento de servicio de diferentes poderes. Estos dos tipos de emigración no sitúan solamente en un informe cronológico, uno tomando relevo con respecto al otro, sino también en un informe funcional. Afirmar que existen tantas causas de emigración como la cantidad de inmigrantes existentes es una perogrullada que impide tomar las fuerzas económicas y sociales en las cuales se encontraban los inmigrantes. Instrumento [Manque: instrument militaire d’une expansion territoriale, instrument d’une politique raciale] de una política de desembarazo, la emigración de población tambiés es un instrumento comercial.

Referencias

Patricia PURTSCHERT & Harald FISCHER-TINÉ (éd.), Colonial Switzerland. Rethinking Colonialism from the Margins. Ed. Palgrave Macmillan, 2015. 

Joachin MANZI, « L’accueil de l’immigrant dans l’invention de l’Argentine moderne », dans V. DESHOULIÈRES et D. PERROT (éd.), Le don d'hospitalité: de l'échange à l'oblation, Presses Universitaires Blaise Pascal, 2001, p. 113-136.

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